martes, 25 de marzo de 2014

Canción del pirata


    José de Espronceda (1808-1842) es considerado como el poeta más célebre del primer Romanticismo Canción del pirata es uno de los máximos exponentes de dicho movimiento. Exalta la personalidad del pirata como individuo que vive al margen de la sociedad, las convenciones y los bienes materiales. Como es propio del Romanticismo, el personaje tiene como máximo ideal la libertad.



Con diez cañones por banda, 
viento en popa, a toda vela, 
no corta el mar, sino vuela 
un velero bergantín. 
Bajel pirata que llaman, 
por su bravura, El Temido, 
en todo mar conocido 
del uno al otro confín.
 
La luna en el mar riela 
en la lona gime el viento, 
y alza en blando movimiento 
olas de plata y azul; 
y va el capitán pirata, 
cantando alegre en la popa, 
Asia a un lado, al otro Europa, 
y allá a su frente Istambul:
 
Navega, velero mío 
sin temor, 
que ni enemigo navío 
ni tormenta, ni bonanza 
tu rumbo a torcer alcanza, 
ni a sujetar tu valor.
 
Veinte presas 
hemos hecho 
a despecho 
del inglés 
y han rendido 
sus pendones 
cien naciones 
a mis pies. 
Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad, 
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar. 
Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra; 
que yo aquí; tengo por mío 
cuanto abarca el mar bravío, 
a quien nadie impuso leyes. 
Y no hay playa, 
sea cualquiera, 
ni bandera 
de esplendor, 
que no sienta 
mi derecho 
y dé pechos mi valor. 
Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad, 
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar. 
A la voz de "¡barco viene!" 
es de ver 
cómo vira y se previene 
a todo trapo a escapar; 
que yo soy el rey del mar, 
y mi furia es de temer.
En las presas 
yo divido 
lo cogido 
por igual; 
sólo quiero 
por riqueza 
la belleza 
sin rival. 
Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad, 
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar. 
¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena, 
colgaré de alguna antena, 
quizá; en su propio navío 
Y si caigo, 
¿qué es la vida? 
Por perdida 
ya la di, 
cuando el yugo 
del esclavo, 
como un bravo, 
sacudí. 
Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad, 
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar. 
Son mi música mejor 
aquilones, 
el estrépito y temblor 
de los cables sacudidos, 
del negro mar los bramidos 
y el rugir de mis cañones. 
Y del trueno 
al son violento, 
y del viento 
al rebramar, 
yo me duermo 
sosegado, 
arrullado 
por el mar. 
Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad, 
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche...


    Pablo Neruda (1904-1963) fue un poeta chileno, considerado por muchos como el poeta más grande
e inflluyente del siglo XX en cualquiera idioma. Es una figura que cuenta con múltiples reconocimientos como son el Premio Nobel de Literatura y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford. Además de artista, también fue un importante activista político de ideología comunista.

    El poema que a continuación se presenta, pertenece a una de sus obras más célebres Veinte poemas de amor  y una canción desesperada (1924). Se trata del poema número 20: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche".


Escribir, por ejemplo : 'La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos'.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.


En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche immensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos arboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto al amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque ésta sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.